Confianza en lo Conocido
Ya cuando arranco, arranco. No hay más dudas ni más incertidumbre, más allá de que en un futuro puedan volver a aparecer. Espero que sea la hora y voy a estudiar. Repito las mismas calles, los mismos semáforos de los días anteriores. Puede ser que lo haga porque eso lo hace conocido y todos nos sentimos más cómodos en lo conocido. Voy porque me gusta ir.
Apenas llegando a la entrada reconocí a un compañero con el que después de caminar unos metros a la par sin saludarnos (¿habrá sido por vergüenza?) Nos dimos la mano y comenzamos a hablar de la fecha. Que qué partidazo ganó River, que qué rápido lo definió Boca, que qué golazo clavó Mancuello (en la Selección). Cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos rodeados de compañeros, todos opinando de fútbol y recordando viejos partidos. No estaba el que nos decía: dejen de hablar de fútbol, pesados!. Tampoco es ahora el fútbol el código común que encontraba con mis más amigos en otros ámbitos en busca de complicidad.
Lamentablemente y ante mi sorpresa, muchos de mis compañeros no conocen demasiado del basquet. En la clase vemos cosas ya sabidas por mi parte, pero nuevas para la mayoría de ellos. Sin embargo eso no me impide disfrutar del profesor, de su forma de explicar, de su pasión al exponer. No dejo de pensar que es una lástima estar escuchando cosas que ya conozco pudiendo aprender tanto del ex técnico.
Nuevamente cuando terminó la clase me pareció poco. Otra vez quería seguir escuchando acerca de este deporte que tanto me apasiona. Porque más allá de que supiera lo que él decía, estábamos escuchándolo hablar de basquet y hay pocas cosas más entretenidas que eso. ¿O acaso saber cómo transcurrió la fecha de fútbol nos impide pasar horas y horas hablando de lo que pasó?
La siguientes clase fue con el profesor que debíamos odiar, que debemos odiar. A pesar de mi asombro, no me predispuse mal a presenciar su clase. No tuve mala cara, ni ganas de irme. Asumí que si yo estaba allí y él también era porque algo tenía para aportarme. Así que me dispuse a escuchar su exposición con mi mejor sonrisa (no se si fue la mejor en realidad, pero una bastante buena seguro) y buscar saber qué es lo que tenía para brindarme. Respondí sus preguntas participando activamente de la clase y con mi mejor voluntad. Todavía no se exactamente qué me va a aportar este profesor, pero estoy dispuesto a brindar mi esfuerzo para averiguarlo.
Debido al paro anunciado para el día de mañana, nos hicieron retirarnos antes sin tomar la última clase. Por mi parte, ya había leído Relato de un Náufrago, el libro que debemos leer en este cuatrimestre. Fue la primera vez que leí un libro entero para una clase antes de que comenzaran a analizarlo. Me gustó y me atrapó. No fue el libro que más me gustó, pero sí me resultó interesante.
Por suerte la salida anticipada me sirvió para llegar a tiempo y tomar el tren. Volví por el mismo camino de siempre, charlando con dos compañeros sobre sus vidas y sus experiencias vivenciando otro momento de aprendizaje.
Comentarios
Publicar un comentario