Hasta en la bolita

Me acuerdo como si fuera hoy, de haber llegado a mi casa después del jardín, con 6 años recién cumplidos, después de haber escuchado por radio River-Juventus, el primer partido del que tengo recuerdo. La Juventus "veloz" de Zidane, Del Piero y tantos otros cracks, que no quiero seguir nombrando porque tanto no me acuerdo.

Perdimos 2-1, pero mi indignación más grande era que algunos compañeros hinchas de Boca, no hinchaban por nosotros. "Somos todos argentinos", pensaba. Incluso mi maestro Ariel, hincha de Boca, al menos afirmaba querer que ganara River (lo que me parecía lógico).

Cuando llegué a mí casa le pregunté a mí papá, que no era futbolero (al menos no tanto como lo es ahora; prefería pasar los domingos a la tarde en la Isla antes que mirando fútbol), con bastante indignación y buscando su cómplice racionalidad de siempre; "Algunos de mis compañeros de Boca hinchaban por Juventus hoy a la mañana.., pero si Boca juega una final de la Intercontinental, no hincharíamos por Boca? Si es de Argentina también".

-No. Me contestó, claro y simple para que no me quedaran dudas. Yo quiero que Boca pierda, siempre y a cualquier cosa, hasta en la bolita. Ahí entendí lo que es el fútbol.

Me aclaró que si era otro equipo argentino podía ser que quisiera que ganara pero, de nuevo, Boca nunca. Como excepción me acuerdo que nos alegramos por Estudiantes de su final ganada en 2009, aunque eso significara que tenía 2 copas más que nosotros en ese momento. Pero claro, el problema era Boca.

Así fui entendiendo el fútbol. Al menos cómo es el fútbol en Argentina. Vale más el triunfo propio, pero por las dudas siempre que pierda Boca.

Hoy no quería que perdieran. Los quería encontrar en la final. Puede ser para cualquiera, pero seguro va a ser para la historia. Voy a estar lejos de la locura con la que se va a vivir ese partido y por ahora estoy tranquilo, pero me imagino que una vez que las fechas estén confirmadas me empezará a agarrar la ansiedad. Mis vecinos canadienses no deben ni tener idea quién es este loco que grita un martes cualquiera a las 9 de la noche.

El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes de la vida. Se viene una final histórica, terrible, para disfrutar. Como muchos dicen, el que pierda también habrá perdido todas las discusiones futboleras de acá a la eternidad (100 años por lo menos). Es algo único e irrepetible.

Como me dijo mi papá hace casi 22 años, siempre quiero que pierda Boca, hasta en la bolita. Pero ahora, sobre todo, quiero que gane River.

Ojalá sea una fiesta y que sea en paz. Que no haya que lamentarse por culpa de imbéciles de ninguno de los dos equipos. Porque los imbéciles e inadaptados, van más allá de los colores.

A disfrutar nomás!

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