Mataron al fútbol. Una vez más.
Salí de mi casa el viernes a las 8.30 am. Contento, fui caminando hasta la parada del colectivo para ir al aeropuerto. Fueron varias cuadras, que prefiero caminar a esperar a otro colectivo, y las hice llevando una valija grande y una carry on. Mi única "preocupación", era si llevaba la ropa adecuada para la vuelta. Cuando iba, si no me equivoco habían -2 grados, y con un buzo era suficiente.
En el aeropuerto, tuve que esperar una persona antes de que me atendieran, y con una sonrisa confirmaron mis datos y me pidieron por favor que pusiera mi valija en la cinta de más allá. Antes de hacer migraciones a USA, salí como Trusted Traveller (no sé por qué), por lo que me evité una fila antes de un control y después me dieron un upgrade a Sky Priority por lo que entré primero al avión.
Fue un vuelo, una escala larga, otro vuelo, una escala corta y un vuelo largo. Cuando llegué, me tomé un Uber para llegar a la casa de mis papás. "Vení adelante por favor, por las dudas". Ya me había olvidado que por seguridad en Argentina mejor que vayas adelante. Que piensen que sos un amigo, o un familiar. Que no se den cuenta que es un Uber. Bienvenido a Argentina.
Nunca me gustaba venir a Argentina, pero en general era porque significaba que se terminaban mis vacaciones, no que empezaban. El chofer de Uber, vino a la Argentina hace un año escapándose de Venezuela. Fue muy interesante la charla y como íbamos comparando y valorando la realidad Argentina respecto a Venezuela y a Canadá.
Con mi hermano quedamos en encontrarnos en la cancha. Su vuelo llegaba a la 1 pm, entonces por las dudas fui antes, para guardar un lugar y evitar los líos en la entrada. 1.25 pm ya estaba ahí, y él llegó 1.45 pm. Calor, algunos controles, pero no mucho más. Llegamos 3 horas y media antes del partido, evitamos todos los líos que podían haber después y conseguimos un buen lugar.
Estaba todo listo para que fuera una fiesta y disfrutar. Había salido más de 24 horas antes de mi casa y dormido muy poco, pero la adrenalina y las ganas de estar ahí, reemplazaban lo demás. Sabía que cuando volviera a mi casa después del partido, iba a estar muy cansado, pero por suerte no faltaba tanto. Íbamos a vivir juntos la final de la Libertadores, y nada menos que contra Boca.
Pero no. Nada de eso pasó. Como siempre, en un país donde las cosas se suelen hacer mal hace mucho tiempo, las cosas pueden salir mal. Tienen que salir mal. De la peor manera. Y así salieron.
Primero que se juega a las 6 pm. Después a las 7.15 pm y 7.45 pm. Gente mandándome mensajes por las corridas que había afuera y la señal del celular que aparecía de vez en cuando. Versiones de qué iban a hacer con el partido. "No creo que nos hayan hecho quedarnos tanto tiempo si no lo piensan jugar". Error.
Después de enterarnos la suspensión, esperamos un rato para salir y cuando todo parecía calmado, empezamos a bajar. Llegando a Udaondo, escuchamos tiros, corridas y volvimos a subir a la tribuna. Una locura. No lo amerita ni un partido de fútbol, ni nada. No es la guerra, pero parecía.
"Si se juega mañana no venimos. Yo no vengo. No tendríamos que venir". A las 10.30 am me vino a despertar mi hermano. "Se juega hoy a las 5 pm, vamos?" y sin tiempo a que responda nada, agregó "Diría de desayunar y salir, por las dudas". Y bueno, para eso había venido. Después de lo del día anterior, algo debían haber aprendido. Otro error.
A las 12 pm ya estábamos en Udaondo, habiendo pasado el primer y segundo vallado que iban a armar después. Estábamos en la fila 1 o 2, cara a cara con los prefectos. No habían aprendido nada. Con toda la gente acumulada, empezaron a mover camiones pasando a milimetros de las personas. Cerraron el vallado anterior, pero antes de empujarnos para atrás, lo volvieron a abrir. Vimos como uno a uno iban sacando los precintos del gas lacrimógeno, para estar preparados. No entendieron nunca que los boludos que vamos temprano, somos los que queremos tener la fiesta en paz.
El ambiente ya no era el mismo. La gente no cantaba, solo estaba preocupada porque no empezaran los palazos, o las corridas. En vez de abrir más temprano, abrieron más tarde. En vez de controlar más, controlaron menos.
Ya en la tribuna, estábamos tranquilos. Ahora sí vamos a poder ver el partido. Antes de salir habían confirmado que se jugaba. En el camino nos enteramos de ese anuncio que iba a hacer la CONMEBOL a las 2 pm, pero bueno, mucha opción no teníamos. No podíamos recién salir a esa hora para la cancha.
Hasta que se suspendió. Vi a un señor entrar a la tribuna, haciendo un gesto tan claro como lamentable. No se jugaba.
Y ahí ya me quedé sin palabras. Bronca no tuve, sorpresa tampoco. Indignación, lastima, tristeza, impotencia. Que si juegan el 2, el 3 o el 8. Que si Pavón o Scocco llegan. Que si River salía a jugar le daban la Copa y si Boca pide los puntos. Todas pelotudeces. Cómo se puede hablar de fútbol después de todo lo que pasó?
No sé qué tendrían que hacer, y confío en que la decisión que tomen no va a ser la más justa, sino la que mas se ajuste a los intereses del que tenga más poder. De los que están en el poder, nadie busca justicia. Arruinaron una fiesta.
A lo largo de este fin de semanas de locos, lo único que me consolaba era saber que el sábado que viene me voy de nuevo. No es normal este país. No es normal que pase esto. Que pase y que nadie se haga cargo. Que no quieran armar un operativo bien para cuidar a personas.
Ni el mafioso que tiró botellas/piedras al micro tendría que haberlo hecho, ni los jugadores tendrían que haber cargado a los hinchas, ni la policia tendría que haber liberado la zona o tirado gas, ni la gente sin entradas tendría que haber tratado de meterse, ni la CONMEBOL tendría que haber presionado tanto para que se juegue si un equipo no estaba en condiciones de jugar, ni tendría que haber postergado tres veces el partido en el mismo día dejando que se hiciera de noche y más peligrosa la salida, ni los jugadores tendrían que haber declarado como lo hicieron. Todos hicieron todo mal. Como siempre.
Y como siempre, no va a pasar nada. No va a haber consecuencias acordes al papelón que hubo. Otra vez mañana van a estar peleando Donofrio con Angelici por sacar ventajas para su club, Dominguez buscando el mejor negocio para la CONMEBOL, Fox poniendo sus intereses de por medio, y otra vez nadie se va a preocupar por que haya justicia.
A esta altura, no sé qué tendrían que resolver. No me importa. Se que lo que resuelvan va a estar mal.
Mataron al fútbol. Mataron una fiesta. Una vez más.
En el aeropuerto, tuve que esperar una persona antes de que me atendieran, y con una sonrisa confirmaron mis datos y me pidieron por favor que pusiera mi valija en la cinta de más allá. Antes de hacer migraciones a USA, salí como Trusted Traveller (no sé por qué), por lo que me evité una fila antes de un control y después me dieron un upgrade a Sky Priority por lo que entré primero al avión.
Fue un vuelo, una escala larga, otro vuelo, una escala corta y un vuelo largo. Cuando llegué, me tomé un Uber para llegar a la casa de mis papás. "Vení adelante por favor, por las dudas". Ya me había olvidado que por seguridad en Argentina mejor que vayas adelante. Que piensen que sos un amigo, o un familiar. Que no se den cuenta que es un Uber. Bienvenido a Argentina.
Nunca me gustaba venir a Argentina, pero en general era porque significaba que se terminaban mis vacaciones, no que empezaban. El chofer de Uber, vino a la Argentina hace un año escapándose de Venezuela. Fue muy interesante la charla y como íbamos comparando y valorando la realidad Argentina respecto a Venezuela y a Canadá.
Con mi hermano quedamos en encontrarnos en la cancha. Su vuelo llegaba a la 1 pm, entonces por las dudas fui antes, para guardar un lugar y evitar los líos en la entrada. 1.25 pm ya estaba ahí, y él llegó 1.45 pm. Calor, algunos controles, pero no mucho más. Llegamos 3 horas y media antes del partido, evitamos todos los líos que podían haber después y conseguimos un buen lugar.
Estaba todo listo para que fuera una fiesta y disfrutar. Había salido más de 24 horas antes de mi casa y dormido muy poco, pero la adrenalina y las ganas de estar ahí, reemplazaban lo demás. Sabía que cuando volviera a mi casa después del partido, iba a estar muy cansado, pero por suerte no faltaba tanto. Íbamos a vivir juntos la final de la Libertadores, y nada menos que contra Boca.
Pero no. Nada de eso pasó. Como siempre, en un país donde las cosas se suelen hacer mal hace mucho tiempo, las cosas pueden salir mal. Tienen que salir mal. De la peor manera. Y así salieron.
Primero que se juega a las 6 pm. Después a las 7.15 pm y 7.45 pm. Gente mandándome mensajes por las corridas que había afuera y la señal del celular que aparecía de vez en cuando. Versiones de qué iban a hacer con el partido. "No creo que nos hayan hecho quedarnos tanto tiempo si no lo piensan jugar". Error.
Después de enterarnos la suspensión, esperamos un rato para salir y cuando todo parecía calmado, empezamos a bajar. Llegando a Udaondo, escuchamos tiros, corridas y volvimos a subir a la tribuna. Una locura. No lo amerita ni un partido de fútbol, ni nada. No es la guerra, pero parecía.
"Si se juega mañana no venimos. Yo no vengo. No tendríamos que venir". A las 10.30 am me vino a despertar mi hermano. "Se juega hoy a las 5 pm, vamos?" y sin tiempo a que responda nada, agregó "Diría de desayunar y salir, por las dudas". Y bueno, para eso había venido. Después de lo del día anterior, algo debían haber aprendido. Otro error.
A las 12 pm ya estábamos en Udaondo, habiendo pasado el primer y segundo vallado que iban a armar después. Estábamos en la fila 1 o 2, cara a cara con los prefectos. No habían aprendido nada. Con toda la gente acumulada, empezaron a mover camiones pasando a milimetros de las personas. Cerraron el vallado anterior, pero antes de empujarnos para atrás, lo volvieron a abrir. Vimos como uno a uno iban sacando los precintos del gas lacrimógeno, para estar preparados. No entendieron nunca que los boludos que vamos temprano, somos los que queremos tener la fiesta en paz.
El ambiente ya no era el mismo. La gente no cantaba, solo estaba preocupada porque no empezaran los palazos, o las corridas. En vez de abrir más temprano, abrieron más tarde. En vez de controlar más, controlaron menos.
Ya en la tribuna, estábamos tranquilos. Ahora sí vamos a poder ver el partido. Antes de salir habían confirmado que se jugaba. En el camino nos enteramos de ese anuncio que iba a hacer la CONMEBOL a las 2 pm, pero bueno, mucha opción no teníamos. No podíamos recién salir a esa hora para la cancha.
Hasta que se suspendió. Vi a un señor entrar a la tribuna, haciendo un gesto tan claro como lamentable. No se jugaba.
Y ahí ya me quedé sin palabras. Bronca no tuve, sorpresa tampoco. Indignación, lastima, tristeza, impotencia. Que si juegan el 2, el 3 o el 8. Que si Pavón o Scocco llegan. Que si River salía a jugar le daban la Copa y si Boca pide los puntos. Todas pelotudeces. Cómo se puede hablar de fútbol después de todo lo que pasó?
No sé qué tendrían que hacer, y confío en que la decisión que tomen no va a ser la más justa, sino la que mas se ajuste a los intereses del que tenga más poder. De los que están en el poder, nadie busca justicia. Arruinaron una fiesta.
A lo largo de este fin de semanas de locos, lo único que me consolaba era saber que el sábado que viene me voy de nuevo. No es normal este país. No es normal que pase esto. Que pase y que nadie se haga cargo. Que no quieran armar un operativo bien para cuidar a personas.
Ni el mafioso que tiró botellas/piedras al micro tendría que haberlo hecho, ni los jugadores tendrían que haber cargado a los hinchas, ni la policia tendría que haber liberado la zona o tirado gas, ni la gente sin entradas tendría que haber tratado de meterse, ni la CONMEBOL tendría que haber presionado tanto para que se juegue si un equipo no estaba en condiciones de jugar, ni tendría que haber postergado tres veces el partido en el mismo día dejando que se hiciera de noche y más peligrosa la salida, ni los jugadores tendrían que haber declarado como lo hicieron. Todos hicieron todo mal. Como siempre.
Y como siempre, no va a pasar nada. No va a haber consecuencias acordes al papelón que hubo. Otra vez mañana van a estar peleando Donofrio con Angelici por sacar ventajas para su club, Dominguez buscando el mejor negocio para la CONMEBOL, Fox poniendo sus intereses de por medio, y otra vez nadie se va a preocupar por que haya justicia.
A esta altura, no sé qué tendrían que resolver. No me importa. Se que lo que resuelvan va a estar mal.
Mataron al fútbol. Mataron una fiesta. Una vez más.
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