Ser feliz era esto
Cuando entré a mi anterior trabajo, dos personas se encargaron de demostrarme con hechos que podía contar con ellas. Una de las dos, no paraba de hablar de su pueblo: Suipacha. Nos reímos mucho de las situaciones típicas de pueblo y poco a poco lo fuimos conociendo. Después de casi dos años de conocerla, decidimos ir y concretamos el viaje. Quería conocer Suipacha, pasar un fin de semana distinto con amigos, y ver las estrellas. Arrancamos el viernes a la noche. A eso de las 23, paramos en Mercedes al costado de la ruta a comer. Ahí nos dimos cuenta, que eso era la felicidad. Eramos 5 amigos (el sábado se sumaron más), que estábamos ahí porque queríamos, a punto de comer en una parrilla al costado de la ruta. Y no hacía falta más. Esa sensación de plenitud, me acompañó durante las 32 horas que pasaron desde que salí hasta que volví a mi casa. Esa felicidad, alegría y tranquilidad que a veces la naturaleza en lo lejano ayuda a dejarnos valorar. Una familia de primera, que n...