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Mostrando entradas de julio, 2019

Incomodidad

Empecé con este blog después de una clase en periodismo deportivo, en que el profesor nos motivó (o al menos a mí), a escribir. Al poco tiempo dejé de ir, pero el blog siguió. Hay meses que escribo mucho, y otros que escribo poco. Se fue transformando en un espacio de catarsis, aunque me doy la libertad de escribir de lo que quiera y como quiera. Es una buena práctica y me sirve cada tanto mirar algunas cosas que fui escribiendo. Ahora estoy incómodo. Necesito escribir pero no sé bien por qué. De qué, o cómo. Pero tengo algo adentro que quiero sacar. Esta vez, las palabras no fluyen solas. A veces, sé exactamente qué quiero decir o transmitir, o sino cuando empiezo a escribir, fluye. Ahora no, pero sé que estoy incómodo. Es una meseta. No está mal estar en una meseta, ni dejarse un tiempo para procesar, pensar y proyectar. Ver para dónde y por dónde va la cosa, qué sigue. Cuando me e...

Con los años aprendí...

Aprendí que no puedo confiar en todos. Que hay personas que son puentes, y personas que son para siempre. Que no a todos les va a gustar todo lo que haga. Que a nadie le va a gustar todo lo que haga, pero a algunos no les va a gustar nada de lo que haga. Y está bien. Aprendí que no estoy acá para contentar a todos. Que hay gente que vale la pena. Gente que me quiere bien. Que hay gente que sí puedo ayudar y que me valoran. Gente que le importa lo que me pasa. Solo porque sí. O porque le importo. Que es cierto que los verdaderos amigos son para siempre. Y que muchos no fueron mis amigos. Que es mejor tener pocos amigos, pero de verdad. Amigos que pueden saber tus secretos y no te juzgan. Con los que podes salir mano a mano, o ir a comer solos, o contar con ellos. Amigos a los que les podes decir que no. Amigos que son familia. Aprendí también que familia son unos pocos. Que la sangre no define a la familia. Y si la define, entonces...

No tirarla afuera, está sobrevalorado

Siempre fui un romántico del futbol, soy un romántico del futbol. Aplaudo la valentia, las buenas intenciones, el entender el fútbol como un juego y disfrutarlo de esa manera. Para mí el fútbol es pasársela a un compañero siempre, si esta a 5 metros mejor. Pases cerca, cortos, al pie. Ir de acá para allá, y no más de dos toques cada uno. Hasta que uno rompe, encara, pica y recibe el pase largo. Que la pelota esté en la cancha siempre. Si puedo evitar el lateral, mejor. Si se va afuera, que vuelva a entrar lo más rápido posible, incluso si es para el rival. Que la tenga. Que de los 90 minutos, juguemos 90 u 88. Que los cambios sean rápidos, incluso estoy a favor de que no sea necesario parar la jugada para hacerlos. Es un juego dinámico. Odio el que trata de no jugar. El que la tira lejos, el que hace tiempo, el que no se la alcanza a un rival, el que frena el partido. Pero a veces también, y esto lo entendí hace muy poco, es necesario tirarla afuera. En vez de complicarse, perde...

Si sirve bien, y sino también

Hace un tiempo llegué a un punto límite. Estaba cansado, presionado y sabía que tenía que parar. No paré, y la gripe me hizo parar. Lo necesitaba. Frené. Vi cómo me sentía, qué me molestaba, qué necesitaba. Para dónde iba y para dónde quería ir. Hice un click. Nada es tan grave en la vida, y morir, nos vamos a morir todos. Nadie puede estar en todo, todo el tiempo, o al menos yo no puedo. Y decidí hacer las paces con eso. Dar hasta dónde puedo. Disfrutar más. Si alcanza lo que hago, si sirve, si ayuda, mejor. Si no alcanza, mala suerte.