Esto también va a cambiar
La "fuente" en la cocina, comiendo dulce de leche del pote. Mientras estaba toda la familia comiendo y charlando, a veces nos íbamos con mi abuelo Noé, a comer dulce del leche del pote, mirando la fuente. La fuente que no era más que el agua de la canilla cayendo sobre la jarra y revalsando. Me acuerdo que usábamos ese tiempo para hablar, él me hacía preguntas de cosas que en ese momento eran importantes para mí. Su risa, resignada, cuando en un cumpleaños decidimos hacer una imitación del "Eugenia" que mi abuelo José gritaba cada vez que necesitaba algo. Así fuera levantar un papelito que estaba adelante suyo. Esa cara que ponía cada vez que lo retábamos para cuidarlo o nos reíamos de él. Una mueca que mi mamá le copió. La cara haciendo de cuenta de que no veía el desastre que estábamos haciendo con los hilos, por más que nos hubiera dicho que "esta vez no". La sonrisa y complicidad con la que mi "abuela Eugenia" nos demuestra cuánto nos quiere....