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Mostrando entradas de mayo, 2015

Actitud y decisión

Eran las 13.30 y mañana se jugaba el partido. Tenía que ir a buscar mi entrada sí o sí si quería entrar. El plan era simple, aprovechar la hora del almuerzo, ir, sacar la entrada y volver. A medida que me acercaba a las boleterías, veía más y más gente. Primero la fila de mas de 30 personas. Después que había otras 30 para el otro lado, así hasta que me dí cuenta que se formaban dos "S" con toda la gente. Dos horas en la fila, pero había que esperar. Eran las 18.30, faltaban dos días para el partido. Tenía que ir sí o sí a buscar las entradas, era la vuelta de un ídolo. A medida que me acercaba, empecé a dudar si no habían cerrado las boleterías, si eran esas las correctas. Un minuto para hacerme de las entradas y volver. Mismo estadio. Mismo equipo. Mismo club. Dos maneras diferentes de hacer las cosas y dos semanas de diferencia. La única diferencia es las ganas de ha...

Lo difícil es Mantenerse

Siempre que empezamos algo, o al menos en mi caso, lo hacemos con el mayor entusiasmo y con todas las ganas. Dedicamos nuestra mayor energía y toda la creatividad para que salgan cosas buenas. Se lo compartimos a nuestros amigos y familiares, y como esa crítica siempre suele ser imparcial, nos llenamos de elogios y comentarios positivos. Me pasó con este blog, con el que cada comentario que recibo me invita a seguir. Tengo miles de ideas de cosas sobre qué escribir, incluso borradores de diferentes temas. Pero, ¿qué pasa? Esos muchos comentarios también nos generan un compromiso. Si lo que hicimos fue bueno, lo próximo debe ser aún mejor. Y si fue mejor, superarlo aún más. Una vez que despertamos el interés, se crea un compromiso por dar algo más, algo distinto y sucede que muchas veces sentimos que lo que ofrecemos no es lo suficientemente bueno o no esta a la altura de nuestros lectores. Ese sentimiento nos hace rel...

El Cuadro del Raulito

"El Cuadro de Raulito" es otro cuento de Sacheri que quizá explica el amor que despierta el fútbol. Por ser tan profundo, tan natural y tan incondicional, es que nos duele y nos lastiman cosas como las que pasaron ayer.

Impresentables

Papelón. Vergüenza. Bronca. Impotencia. Tristeza. Dolor. Incredulidad. Lo que pasó hoy no alcanza explicación. No se entiende. No se puede entender. Empezó el día con la noticia de la muerte de un futbolista en una cancha argentina y suspensión del fútbol para el fin de semana. Terminó con la muerte del fútbol. Esto no es deporte, no es show, no es espectáculo. No es por hinchas de River o de Boca o de Racing o de San Lorenzo o de Independiente. No es ni siquiera de hinchas de fútbol. Se trata de seres humanos. Pibes de mi edad (años más o menos) agredidos por una mafia avalada por todo un sistema de complicidad. Dañaron la integridad física con vaya a saber qué químicos para evitar que se jugara el segundo tiempo de un partido que iba 0-0. Podrían haberlos matado. La complicidad no terminó en permitir que entraran los químicos a la cancha. Ni en que se los dejaran tirar. Siguió cortando el agua. Siguió no suspendiendo el partido de inmediato. Siguió sin dejarlos ir a ...

Y ahora, ¿Qué vas a hacer?

Cuando el miércoles fui a jugar al fútbol con mis ahora ex compañeros, la mayoría me preguntó qué iba a hacer ahora. Eso me dio la pauta de que para esa mayoría, sus vidas estaban con una prioridad máxima en la carrera que evidentemente yo no tenía. Al contrario de lo que mi solución de dejar periodismo sugeria, tuve una semana mucho más movida que de costumbre. Dormí poco, trabaje mucho e hice muchas cosas más. Alineado con mi decisión del lunes, mi cuerpo también decidió pedir un respiro. Aflojar. "Si querías parar; pará", me dijo. Me gritó. Y cuando no quise escucharlo, porque no tengo tiempo para parar, ahí me congestioné, teniendo que volver a mi casa una hora y media antes del trabajo. Fue un mensaje. Fui inteligente para verlo por un lado, pero muy tonto por el otro. Mis ganas de no vivir siempre a mil chocaron con mi voluntad para estar siempre para todo lo que pueda. De...

Volver a Ser

Finalmente después de tantas dudas e incertidumbre, y de ser feliz y no serlo tanto, y de estar en el lugar indicado o no. Después de en apenas un mes y medio pasar por tantas emociones y dudas y seguridades y dos 9s, decidí darme de baja en periodismo. Me di cuenta que el esfuerzo necesario para hacer la carrera como yo pretendía era mayor al que estaba dispuesto a dar. Al que mi cuerpo podía soportar. Me encontré con que no era todo como lo esperaba, como creo que tienen que ser las cosas. Pude dejar otras actividades, pero elegí dejar esta. Me reconocí a mi mismo lejano a como me gusta ser. Sentí que estaba gastando demasiadas energías y ya no era yo. Me cansé de estar cansado. Alguno podrá decirme que debí darle más tiempo. De hecho varios me lo dijeron. Pero creo que a veces cuando sentís que no va más es mejor no forzarlo. Ya no me sentía a gusto. Veía que pasaban horas de clase que no es...

Disfrutar el ahora

Desde chicos nos enseñan que para ser felices tenemos que cumplir con ciertos requisitos. Como si estuvieramos viviendo en una carrera cuyo premio, y solo para algunos, es la felicidad. Es como si cada tanta distancia debiéramos ir cumpliendo con determinados tiempos para alcanzar la felicidad. En esta carrera también sucede que esta de moda pensar en otro momento. Cuando vamos por los primeros 5 kilómetros, pensamos que recién a los 10 vamos a ser felices, pero en ese entonces recordamos con nostalgia los primeros 5. Nos enseñan que aquel que va adelante nuestro es feliz, y que recién podremos disfrutar cuando lo pasemos. Así podremos estar corriendo en un paisaje inigualable. Podríamos estar corriendo por la playa, o por la montaña, o por París, o por la Muralla China. Podremos estar corriendo al lado de alguien valioso, que siempre admiramos o que vale la pena conocer. Pero no. Debemos tener la mira fija en ese que va adelant...