Impresentables

Papelón. Vergüenza. Bronca. Impotencia. Tristeza. Dolor. Incredulidad.

Lo que pasó hoy no alcanza explicación. No se entiende. No se puede entender. Empezó el día con la noticia de la muerte de un futbolista en una cancha argentina y suspensión del fútbol para el fin de semana. Terminó con la muerte del fútbol.

Esto no es deporte, no es show, no es espectáculo. No es por hinchas de River o de Boca o de Racing o de San Lorenzo o de Independiente. No es ni siquiera de hinchas de fútbol. Se trata de seres humanos.

Pibes de mi edad (años más o menos) agredidos por una mafia avalada por todo un sistema de complicidad. Dañaron la integridad física con vaya a saber qué químicos para evitar que se jugara el segundo tiempo de un partido que iba 0-0. Podrían haberlos matado.

La complicidad no terminó en permitir que entraran los químicos a la cancha. Ni en que se los dejaran tirar. Siguió cortando el agua. Siguió no suspendiendo el partido de inmediato. Siguió sin dejarlos ir a un hospital. Siguió con las botellas. 

Y ni hablar de los pelotudos que con complicidad les gritaban a los jugadores de River que eran cagones, que abandonaban. Podría haber pasado en cualquier cancha de este país, pero no en otro país. En otro país no lo hubieran permtido. Y sigue con la impunidad que van a tener estos mafiosos de mierda.

Tenía que pasar acá. Con Berni saliendo a decir que no pueden cachear a todos, que son muchos. Diciendo que la policía actuó bien y Boca mal.

Basta muchachos. No puede ser que sigan viendo si se juegan o no los segundos 45 minutos. Y encima quieren aprovechar el fin de semana de luto por el pibe Ortega. De luto.

Hoy mataron al fútbol. Lo mataron un poco, y a cada uno de los hinchas racionales que quedamos que por suerte somos muchos.

Tiene que haber un cambio radical. Cinco años sin Copas Europeas les dieron a los clubes ingleses para empezar a erradicar a los hooligans en Inglaterra. Hay que darse cuenta que se pasó un límite. Poder decir basta.

Vergonzoso. Lamentable. Triste.

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