Fue perfecto, fui feliz
A veces, no queda otra que agradecer. Incluso ese sabor amargo de la despedida (este sabor amargo), es parte. Es saber que solo siento eso por lo excelente que estuvo y lo bien que la pasamos. Esa angustia, es saber que siento. Que soy persona, y que me angustio. Que me da bronca la Argentina, pero también sabiendo que viviendo ahí no sería lo mismo. Entonces no queda otra que agradecer. Estoy agradecido y feliz por estos días. La angustia y el cansancio van a pasar, pero el recuerdo va a quedarnos para siempre. Valió la pena. Y como siempre... Será hasta la próxima, hasta pronto. Donde sea, cuando sea, como sea. Hoy soy feliz. Fue perfecto. Con la angustia de ahora, con el llanto, con todo, fue perfecto. Fue porque queríamos y porque pudimos. Así que no me queda nada más que agradecer. No puedo expresar lo bueno que estuvo, lo feliz que soy y lo difícil que son las despedidas. Gracias a la vida por esto. Gracias por ellos. ...