Solo las pierde, el que las juega
Esta vez tocó perder. No es muy común en este ciclo, pero ayer tocó perder. Y me gustaría que no, que fuera otra vez viernes a la tarde y tener la ilusión de que podíamos. Pero está vez, perdimos. Y hubo errores, claro que hubo errores nuestros. Estaba convencido de que si hubiéramos alcanzado el máximo potencial en el partido más importante del año, lo ganábamos. Pero el máximo potencial lo alcanzamos hace un mes y medio. Y así y todo, lo pudimos haber ganado. Faltó poco, muy poco, pero no alcanzó. Y quedan cosas para aprender, y para mejorar y volver a intentarlo. No está mal la crítica, el reconocer que nos equivocamos. Que él, el que casi siempre acierta y sabe más que todos, también se equivocó. Y no se cumplió el objetivo mayor, y duele. Pero está la tranquilidad. El orgulloso de estar bien representados. El saber el valor que tiene haber llegado a otra final. Igual que con la Selección, siempre lo dije, solo pierden las finales los que las juegan. Y no estoy contento, pero estoy...