Los abrazos de despedida
Creía que no, que nunca iban a ser más fáciles por ser más. Pero ese abrazo fue distinto. Lloré, obvio, como siempre. Y me encanta que sea así. En ese llanto saco, descargo, expreso. Me siento más liviano después de ese llanto, ese llanto contenido, abrazado. Pueden no ser fáciles, pero son lindas. Un abrazo distinto esta vez. Lleno de esperanza, de proyectos, de planes. Un abrazo que no dice nada más: te quiero mucho, te voy a extrañar, nos vemos. Es un abrazo que también dice gracias. Dice te espero. Dice contá conmigo. En lo que pueda, pero en lo que no pueda también. Dice confío en vos, como vos siempre confiaste en mi. Dice te espero. Es un abrazo en el que también digo que estoy bien, que me voy a cuidar. Saber que pasamos las despedidas pasadas, y nos volvemos a ver. Más temprano que tarde. Siempre antes de lo pensado. Y sí, se aprende a despedirse. A decirse todo y no guardarse nada. A...