Los abrazos de despedida
Creía que no, que nunca iban a ser más fáciles por ser más. Pero ese abrazo fue distinto. Lloré, obvio, como siempre. Y me encanta que sea así. En ese llanto saco, descargo, expreso.
Me siento más liviano después de ese llanto, ese llanto contenido, abrazado. Pueden no ser fáciles, pero son lindas.
Un abrazo distinto esta vez. Lleno de esperanza, de proyectos, de planes. Un abrazo que no dice nada más: te quiero mucho, te voy a extrañar, nos vemos.
Es un abrazo que también dice gracias. Dice te espero. Dice contá conmigo. En lo que pueda, pero en lo que no pueda también. Dice confío en vos, como vos siempre confiaste en mi. Dice te espero.
Es un abrazo en el que también digo que estoy bien, que me voy a cuidar. Saber que pasamos las despedidas pasadas, y nos volvemos a ver. Más temprano que tarde. Siempre antes de lo pensado.
Y sí, se aprende a despedirse. A decirse todo y no guardarse nada. A llorar si hace bien, y a mí me hace bien.
Un abrazo en el que me queda un poco de vos y a vos te queda un poco de mi. De saber que es siempre y para lo que sea.
No es un abrazo de despedida. Es un abrazo hasta el próximo encuentro.
Un abrazo de luz!
ResponderEliminarEs cuando se lo enviamos a alguien, tiene un efecto muy diferente al que se hace fisicamente.
Un Abrazo de Luz, nace en lo más profundo de nuestro Espíritu, conectando toda nuestra existencia con el producto del Amor que vive en nuestro Corazón.
Logrando de esta manera, una vibración de Energía con nuestro Ser Interior y produciendo una iluminación que va más allá de todas las barreras y expectativas que podamos imaginar y encontrar en nuestro camino.
Adoro tus abrazos cuando nos encontramos, mientras estamos juntos y trato de guardarme la sensación de los de las despedidas.
Mientras tanto los abrazos de luz también llegan.