Y ahora, ¿Qué vas a hacer?

Cuando el miércoles fui a jugar al fútbol con mis ahora ex compañeros, la mayoría me preguntó qué iba a hacer ahora. Eso me dio la pauta de que para esa mayoría, sus vidas estaban con una prioridad máxima en la carrera que evidentemente yo no tenía.

Al contrario de lo que mi solución de dejar periodismo sugeria, tuve una semana mucho más movida que de costumbre. Dormí poco, trabaje mucho e hice muchas cosas más.

Alineado con mi decisión del lunes, mi cuerpo también decidió pedir un respiro. Aflojar. "Si querías parar; pará", me dijo. Me gritó. Y cuando no quise escucharlo, porque no tengo tiempo para parar, ahí me congestioné, teniendo que volver a mi casa una hora y media antes del trabajo.

Fue un mensaje. Fui inteligente para verlo por un lado, pero muy tonto por el otro. Mis ganas de no vivir siempre a mil chocaron con mi voluntad para estar siempre para todo lo que pueda.

Después de dormir tan poco, me costó correr los 10K que corro todas las semanas. Casi me lesiono. Tuve que bajar el ritmo.

Algunos dicen que jugamos como vivimos, que corremos como vivimos. Seguramente tenga que bajar el ritmo. Escuchar más a mi cuerpo, a lo que me dice y lo que me pide.

Saber cuando parar es el tema de un cuento que estoy pensando y aún no me animo a escribir. Saber cuando decir no. Saber que por suerte o por mala suerte, no podemos hacer todo lo que queremos. Por suerte, me acuerdo cuando me sobraba el tiempo, y aunque tengo que encontrar un equilibrio, entre una y otra, elijo y valoro mi presente. Aunque hoy este muerto y en la cama desde las 5 de la tarde.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no