Esto también va a cambiar

La "fuente" en la cocina, comiendo dulce de leche del pote. Mientras estaba toda la familia comiendo y charlando, a veces nos íbamos con mi abuelo Noé, a comer dulce del leche del pote, mirando la fuente. La fuente que no era más que el agua de la canilla cayendo sobre la jarra y revalsando. Me acuerdo que usábamos ese tiempo para hablar, él me hacía preguntas de cosas que en ese momento eran importantes para mí.

Su risa, resignada, cuando en un cumpleaños decidimos hacer una imitación del "Eugenia" que mi abuelo José gritaba cada vez que necesitaba algo. Así fuera levantar un papelito que estaba adelante suyo. Esa cara que ponía cada vez que lo retábamos para cuidarlo o nos reíamos de él. Una mueca que mi mamá le copió.

La cara haciendo de cuenta de que no veía el desastre que estábamos haciendo con los hilos, por más que nos hubiera dicho que "esta vez no". La sonrisa y complicidad con la que mi "abuela Eugenia" nos demuestra cuánto nos quiere.

La paz y felicidad que tenía mi abuela Dyna cuando todos estábamos sentados y tranquilos en la mesa. Sabiendo que no nos faltaba nada. "Ustedes eran los únicos que nos podían hacer salir un domingo a esta hora", me acuerdo que nos dijo una vez que si no era por mí y mis hermanos, no íbamos a ir a comer.

Mis abuelos. 
Los extraño, como extraño a mi familia.

Hace un año estábamos cruzando el puente de Brooklyn juntos. Estábamos en NY en un viaje que se armó rápido, de casualidad y que disfrutamos.

Hace cuatro años, estaba haciendo mi visita exploratoria. El primer paso "real y caro" que hice hacia esta nueva vida. 

Y hace cinco años, estaba corriendo, igual que como corrí hoy. 

El otro día escuché "Cambia, todo cambia", volviendo a mí casa a la noche. Es cierto y además es una de esas canciones que mi papá ponía de camino a PDE o mientras estábamos allá. Esas que a veces le criticábamos y ahora cada vez que las escucho, pienso en esos momentos. En los cuernitos, en los sandwichitos o los huevos revueltos con los que nos venía a despertar para tentarnos. En la Colet o las milanesas del Novillo. Aunque ahora no coma la mitad de esas cosas.

"Cambia, todo cambia", cantaba Mercedes Sosa. Esto también va a cambiar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no