Despacito

Un momento de tomar aire. De frenar. Pensar. Reflexionar. Ir despacio.

Sentado en un banco enfrente al río, como hace un poco más de tres años pero en una situación distinta.

Seguro y amigado con la incertidumbre. Abrazando lo que me pasa, y entendiendo que es momento de no saber, de cuestionar, de buscar preguntas y no respuestas.

Sabiendo que algo perdí y algo gané. Que puedo dar una noticia mala, y una buena. Y que la buena es más importante que la mala.

Es momento de ir despacio. De pensar. De descansar. Aprovechar la crisis externa, la paz interna, y ver qué. 

Tomarlo con calma. 

La verdad que siento alivio y estoy contento. Siempre igual, vuelvo al banco, vuelvo al río. Salgo a correr aunque no sepa muy bien por qué, o por dónde. Sé que me hace bien. Entreno aunque no sea mi mejor entrenamiento, para no quedarme.

Lucho un poco con mi impulso de no parar, de no quedarme quieto, de no darme tiempo para pensar o reflexionar. Lucho, pero por suerte lo controlo, y freno. Y paro de correr antes de dar mi máximo para disfrutar de este banco y este río, que es el que tengo ahora.

Me preparé. Lo esperaba y no me sorprendió. Una muestra más de qué tengo que confiar en mí y en mis instintos.

Es momento de pensar. Despacio, a mi ritmo y sabiendo que siempre lo mejor está por venir.

Alivio y felicidad. Y eso vale muchísimo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no