A Week to Remember
Finalmente pasé mi cumpleaños en Nueva York. Siempre quería pasarlo de viaje, pero nunca podía. Esta vez se me dio.
A la tarde, me puse a pensar que no lo sentía como un día especial. Estaba haciendo lo que toda la semana. Pero claro, seguí pensando y fue que toda la semana fue muy especial y distinta.
Tengo como costumbre regalarme algo para mi cumpleaños. Algo que quiero y que por algún motivo no me compré antes. Esta vez, además de la ropa que me compré, el mejor regalo que me hice fue este viaje.
Viajé a donde quería e hice lo que quería. Me sentí en casa. Hice mía esta ciudad.
Empecé el día más tarde que de costumbre y yendo a comprar golosinas para llevar de regalo. Cuando volví, mi hermano estaba esperándome con un beigel para el desayuno.
Recién pasadas las 2 de la tarde, finalmente arrancamos el día. Claro, él y su novia trabajaron toda la semana. Fuimos al museo de historia natural. No estuvimos demasiado tiempo allí, ya que fuimos a comer crepas a un lugar cercano. Excelentes.
Volvimos a su casa a la tarde, y nos quedamos descansando. Jugamos a la Play y a un juego de mesa. Recién teníamos reservada la mesa en Babbo a las 22.30.
Salimos un poco antes y paseamos por una plaza cercana. La misma tenía una réplica del Arco del Triunfo. También vimos a lo lejos el Empire State iluminado como un arco iris.
La comida en Babbo fue una de las mejores cosas en NY. Cinco platos más dos postres. Cada uno a su tiempo, con su queso. No soy fan de las pastas, pero estas estuvieron espectaculares. Creo que la última cena acá no podía ser en otro lugar.
Empiezo a cerrar un viaje que disfruté muchísimo. Un viaje que esperé por mucho tiempo. Estoy muy contento de haberlo vivido y de haberlo hecho como lo hice. Toda felicidad tiene una parte de tristeza, y es que se termina. Me queda disfrutar lo que me queda. Lo que me queda por hacer hoy y mañana y lo que me queda en los recuerdos.
Sin dudas un cumpleaños especial...y lo seguiremos festejando!
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