Volver al Dream Team

Barovero; Mercado, Maidana, Funes Mori, Vangioni; Sanchez, Kranevitter, Rojas; Pisculichi; Mora y Teo, más Pezzella, Ponzio y Cavenaghi como principales piezas de recambio. Todos los equipos que ganan cosas importantes tienen un once inicial al que siempre se intenta volver, y ese es el del River de Gallardo. O era.

Desde su segundo o tercer partido, Gallardo confió en ese equipo. Cada vez que había algún objetivo difícil o venía mal, esos once confiaban en él, él en esos once, y todo salía bien. Campeón de la Sudamericana 2014, Recopa 2015, Libertadores 2015 y Suruga Bank 2015. Subcampeón del torneo 2014 por estar mirando para otro lado.

Todos los equipos, de lo que sea, tienen una base. Algún lugar a donde volver en momentos de crisis, para reencontrarse y poder afrontar los desafíos. Todos los equipos importantes de fútbol lo tienen. No es que esos once que la gente recita de memoria hubieran jugado siempre, siempre, pero son la base.

Hoy River debe reinventarse antes de uno de los mayores desafíos de su historia. Va a Japón a buscar un título que nunca ganó, y sólo una vez en su historia se hizo con el antecesor. Es el momento ideal para volver a las bases, pero no puede.

A tan sólo un año y medio de ese comienzo, ya ese equipo no existe. Funes Mori está en Everton, Rojas en Cruz Azul, Teo en Sporting Lisboa. Pezzella y Cavenaghi en Europa. Sanchez con la cabeza en México, Kranevitter con la suya en Madrid. Barovero sufriendo el estrés mental que le generó tanto tiempo a tan alto nivel. Pisculichi y Vangioni volviendo de lesiones, o luchando con ellas.

Queda muy poco de ese equipo. Maidana y Mora. Alario se sumó bien, rinde, pero no genera con la pelota lo que generaba Teo. Es otro tipo de 9.

River se juega uno de los mayores desafíos de la historia, encima contra uno de los mejores equipos de la historia, sin equipo. Sin bases, sin identidad definida, sin un esquema predilecto. A partir del lunes, se comenzará a entrenar pensando en este gran objetivo.

Lo esperable sería que no ganara. Que perdiera contra el Barcelona 2, 3 o 4 a cero. Que no la viera ni redonda, que los jugadores aprendan la tipografía de los números de ellos. Que conozcan sus nucas desde cerca, o ni tanto. Pero es fútbol y son 90 minutos. Gallardo me enseñó a confiar en él. Viene de perder su primer mano a mano internacional, el primero de 13.

Un tropezón, no es caída, dicen. ¿Será?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no