Se Hace Camino al Andar

Hoy fue un día interminable, no paré ni un segundo. Antes de las 10 am ya había salido de mi casa y volví después de las 10 pm. Es cierto que se trata siempre de cosas nuevas, de lugares que nunca vi y que no se dentro de cuanto voy a volver a ver.

Empecé el día yendo a buscar tickets para ir al teatro a la noche. El desafío ahí estaba dado porque abrían a las 10 y a las 11 tenía que estar en el Sur de la ciudad. Encima cuando llegué ya había gente, mucha de la cual tenía ganas de charlar con la vendedora.

10.20 era mi límite de espera, y fue dos minutos antes que pasé a comprar las entradas. De ahí tenía que tomar el subte que me dejara en Battery Park. Llegué justo a las 11, recorrí el Parque en poco tiempo e ingresé en el camino para conocer la Estatua de la Libertad.

Después de un control más exhaustivo que el del aeropuerto, pude subir al ferry. Allí era impresionante como las personas decidieron observar el paisaje a través de sus cámaras. Entiendo querer sacar algunas fotos, pero no comparto el hecho de que se pasen el 100% del viaje sacando fotos. Además muchas de ellas son de paisajes (sin ellos en la imagen) que pueden encontrar perfectamente en internet.

Cuando llegué a Liberty Island, me di cuenta que mi entrada era para el Pedestal y no para la antorcha, donde no es posible subir. Subí al pedestal, y tomé un momento para apreciar la vista para los diferentes lados. Luego recorrí la parte de la isla habilitada, lo mismo que hice en Ellis Island. Allí también paseé rápidamente por el Museo de los Inmigrantes.

Volviendo a Battery Park, pasadas las 14.30, fui directo hacia el Memorial del 9/11. En el camino, me topé con intención con el Toro de Wall Street, pero la cantidad de gente que lo rodeaba hizo que le sacara una foto desde lejos y no mucho más.

Contemplé el Memorial un rato, también lo recorrí en sus cuatro costados y ya estaba listo para ir a cruzar el Brooklyn Bridge. Antes de irme, pensé en subir al One World Trade Center. Yendo a buscar información, me encontré con el segundo Memorial, y al haber relativamente poca gente, decidí subir al observatorio. Sí, ver New York desde el piso 100 es impresionante. Me sacaron una foto (con vista a una pared) que me quisieron vender luego, sin éxito.

Saliendo de allí, ya siendo las 16, quería ir al Puente de Brooklyn. Como Google Maps decía que llevaba el mismo tiempo ir en transporte público o caminando, decidí caminar. Fue una larga caminata, pero valió la pena.

Crucé el puente como quería, y recién a las 17 llegué a una zona debajo de ambos puentes. Ahí por fin paré un rato y me acosté por 15 minutos a mirar un atardecer divino, acompañado por las luces de Manhattan encendiéndose.

Me quedé sólo 15 minutos porque a las 19 empezaba la obra para la que había sacado entradas, An American in Paris. Crucé el puente nuevamente caminando y ya mis pies mostraban cansancio.

Llegué a tiempo a la obra e incluso pude hacer cambios en un negocio cercano. De ahí, volví para el Sur para comer en una pizzería de la zona de Little Italy. Muy buena comida y atención.

A la vuelta, ya no quería saber más nada. Fue un día muy movido e intenso. Son todas experiencias nuevas y valiosas, pero también cansadoras.

Comentarios

  1. Me parece que después de este viaje, vas a necesitar vacaciones.

    ¡Qué maravilla tener esa edad y esa energía! Con tus relatos me recordas nuestro viaje a Europa donde en un día podíamos hacer de todo.

    Un beso

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