Demasiado Acostumbrados

Cuando me di cuenta que eran las 19.30 y estaba en la clase de inglés, vi que me había acostumbrado. Me puse a pensar en todas las cosas que ya forman parte de la rutina, y ni siquiera nos cuestionamos por qué las hacemos. Ni si nos gustan, ni si las creemos correctas, ni si las podríamos hacer distinto o mejor.

Pensando me di cuenta que vivimos en una sociedad demasiado acostumbrada. Acostumbrada a que está bien tirar los desechos en cualquier lado o no limpiar los excrementos de tu perro. A que el que saca ventaja perjudicando a otro es vivo, y "un vivo bárbaro". A que se pase un semáforo en rojo, o no se use el cinturón, o se exceda la velocidad máxima, y que el que pague la multa sea un boludo. Y tan boludo como el que viaja en tren pagando el boleto cuando lo puede evitar, o el que se detiene a ayudar a otro.

También en épocas de elecciones nos acostumbramos a votar sin saber mucho de nadie. A manejarnos con total desinformación de qué se vota, quienes son los candidatos (o pre candidatos) y al menos, qué corriente política dicen defender. A que un político "mas o menos honesto y con buenas intenciones" sea suficiente para nuestro voto, cuando eso debería ser tan sólo un punto de partida común.

Es una sociedad dormida. Así como el argentino se puede adaptar en cualquier país (o eso dicen por lo menos) también se acostumbra a cualquier circunstancia. No nos importa nada lo suficiente como para siquiera modificar nuestra conducta.  Tenemos arraigados los conceptos de "vivos" y "boludos" con tal naturalidad que no vamos a hacer nada que nos asemeje al segundo grupo. Ni pagar una multa que corresponda, ni respetar una ley que no nos parezca, ni tomar un compromiso o comportamiento que nos incomode aunque eso beneficie a la sociedad en general. Al contrario, no voy a hacer yo el que haga algo que no me beneficie.

Es una sociedad acostumbrada. Voto porque en este año de elecciones, asumamos que muy difícilmente el cambio venga desde arriba, así que forcemóslo desde abajo. No hablo de cambiar el país, o la provincia, o la ciudad. Hablo de cambiarnos a nosotros. De empezar a pensar por qué hacemos lo que hacemos, pensamos lo que pensamos y decimos lo que decimos. A no dar nada por obvio o sobre entendido. A criticar todo, pero no quedarse en la crítica. A cuestionarnos la mismísima rutina. A que el cartonero, o la villa, o el pobre, ni tampoco el corrupto, o el asesino, o el violador, nos sean indiferentes. Que no nos acostumbremos a que todo forme parte del paisaje.

Desacostumbremósnos a lo naturalizado. Busquemos el cambio en nosotros mismos, con pequeñas acciones. Pensemos si realmente un buen ciudadano es el que pasa el semáforo en rojo porque llega tarde. Si es "cool" no respetar las normas. Provoquemos el cambio en nosotros primero, y así tal vez podamos vivir en un país mejor. Voto por eso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no