La vida son contrastes

Esto lo escribí hace 10 días, en un momento de felicidad plena. Esos momentos en los que te das cuenta qué es lo que vale, qué te da felicidad. Cuando sabes que la felicidad no es tan cara, y que depende más de con quién decidas compartirla.

En su momento decidí no publicarla, no sé muy bien por qué. Tal vez el final no me terminaba de convencer, no estoy seguro. Como sea, hoy la volví a leer, me gustó, y acá va:

Todo cambia según el lente con el que lo mires, la pespectiva con la que lo afrontes.


El día a día, a veces, te hace focalizarte en lo que no es tan importante, lo secundario. Cosas que sirven, ayudan, pero no son tan importantes.


Eso que te ocupa, pero al fin y al cabo, solo te sirve si te da herramientas para poder disfrutar todo lo demás. 


Si cambias el lente, la perspectiva, y todo lo demás pasa a ser secundario por focalizarte en lo verdaderamente secundario, entonces estás errado, estamos errados.


Muchas veces, nos valoramos y nos valoran por eso, y eso no nos define.


Es saber qué haces y para qué. Saber qué es lo que vale, qué es lo que importa, dónde poner las energías, dónde frustrarte, dónde enojarte.


Como cuando sacamos una foto; siempre dejamos afuera gran parte de lo que hay. Decidimos focalizarnos en algo, dejando afuera todo lo demas. Probablemente en un atardecer, la mayoría de la gente va a sacarle fotos al sol cayendo y no a la parte oscura del cielo. Seguramente en un paisaje paradisíaco, muchos van a preferir una foto panorámica y no de un pastito.


Pero es eso la vida, prespectivas, contrastes. Elegir en qué focalizarte y cuándo. Pensar cómo y para qué.


Es cuestion de cambiar el lente.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no