A las Malas Energías no les gusta Caminar

Volver caminando todos los días, me gusta, me renueva. Esa libertad que siento al salir, me va renovando las energías mientras camino, y cuando llego a mi casa ya toda esa negatividad que siento durante el día se fue. 

Cuando llego a mi casa, vuelvo a acomodar las prioridades si es que en algún momento del día estuvieron equivocadas. Estar en contacto con la naturaleza, riendome, escuchando la música o la radio mientras vuelvo caminando, me hace sentir bien.

Porque es así, a las malas energías no les gusta caminar. A veces vienen, hay gente que te las trata de pasar, pero ya cuando te moves un poco se quedan atrás.

Saber que donde paso el 30% del día no estoy contento, no está bueno. Reconocerlo, igual, es un paso más para cambiarlo. Saber que el otro 70% es más importante, sirve para atraversarlo. 

Supongo también que parte es por la situación en sí y parte tiene que ver con el hecho de ser un inmigrante. Que todavía hay cosas a las que acostumbrarse, todavía tengo que mejorar mi comunicación, saber cómo expresarme, cómo interpretar mejor lo que me quieren decir, lo que esperan de mí.

Llegué hace un poco más de 16 meses a Canadá y todavía me estoy adaptando. La situación en sí también cansó a canadienses de toda la vida, así que ser inmigrante no es lo más importante, pero es parte. 

Ya voy a encontrarle la vuelta. Mientras tanto, sigo caminando.

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