TEDx Río de la Plata (Parte 2)

La segunda parte iba a ser más díficil. Como había filas interminables para pagar caro comida mala, mi almuerzo fue solo un rico paquete de almendras. Entre eso, más el dolor de espalda y las pocas horas dormidas, podía no ser lo mejor. Como estaba sólo, sabía que cuando me cansara me podía ir sin problema.

La primera charla fue de Gerónimo Villanueva, hablando sobre la certera posibilidad de que haya vida en otro planeta. Eso que tantas veces me pregunté y tan loco me parece, hablado desde una perspectiva científica.

Luego vino una especie de experimento que nos invitaba a preguntarnos miles de cosas. Una que me quedó, es que si pudiera elegir no tener tanto miedo, no lo elegiría. No es que tenga mucho miedo, pero es una sensación de la que no huyo, la acepto. Me sirve y no la cambiaría ni la reduciría.

Después pasó la única charla que fue aplaudida por las 10.000 personas de pie, de Costanza Orbais. Mil millones de sensaciones y emociones en una charla que nos explico el mundo desde una persona discapacitada. Sí, nada de con capacidades diferentes ni nada. Ella tiene discapacidad, pero nos enseñó desde un lugar igual al nuestro. Habló siendo persona, ni víctima ni pobrecita ni nada de eso. Contó su historia (es psicopedagoga) y su experiencia. Hizo foco en concentrarse en lo que se puede y no en lo que no.

Cuando pasó Teresa Punta, me sentí identificado con la historia de su hijo. Todas las semanas durante su primaria, ella tuvo que ir a hablar al colegio por la mala conducta de él. En vez de alejarlo, suspenderlo o expulsarlo, su hijo tuvo la fortuna de cruzarse con un profesor que a través de la excusa de ayudarlo en tareas de limpieza, le brindó contención para conocer lo que él necesitaba. Hoy ese chico ayuda a otros con mala conducta. Comparó además su final con el de otro alumno que no tuvo la misma suerte, fue suspendido, robó un auto y se mató escapando de la policía. Transmitió la importancia de dar importancia a lo que sienten, cómo viven y qué hacer para ayudar a los chicos.

Andrea Casamento nos mostró un mundo distinto, uno que elegimos no mirar, que nos es ajeno. Por mala fortuna, su hijo estuvo preso 6 meses que podrían haber sido 2 años. Más allá del drama del preso, de lo mal que funciona el sistema penitenciario en Argentina y de lo al límite que estuvo su hijo ("Sacame o me mato", le dijo), Andrea también mostró el otro lado del calvario. Porque si del preso hay dudas de su inocencia, la familia muchas veces sufre más sin hacer nada. Tuvo que vender su casa, y ocuparse a tiempo completo de que su hijo sobreviviera. Aprendió que de la cárcel no se habla, pero en vez de quedarse en eso, decidió crear una ONG para ayudar a las familias de los presos. Fue una historia muy fuerte que casi no dejó lugar a los aplausos (porque cada cosa que contaba era tremenda) pero sí a entender que sin una formación y sin saber, no existe tampoco la libertad.

Daniel Schtengrat habló sobre los datos y toda la información que hoy tenemos disponible. Muchas veces, elegimos tomar en cuenta o no los datos según nos convenga. "Perder una discusión, también es ganarla". A veces nos quedamos más en ganar la discusión que en entender al otro, o aprender del otro punto de vista. Escuchamos para contestar y no para saber qué piensa el otro.

También vino una corresponsal de paz (así es como ella se autodenominó), Teresa Bo, que además de tener que luchar contra los prejuicios hacia el occidental en oriente, tuvo que luchar contra los prejuicios hacia la mujer. Transmitió la importancia que tiene para ella transmitir su pasión a sus hijos y que la historia se pueda contar de los dos lados. Una historia que me quedó, es un caso de Centroamérica en donde la ayuda hacia los niños venía en forma de cepillos y pasta de dientes. Niños que no tenían comida..

Georgina Orellano se paró con una personalidad muy fuerte frente al auditorio. No tuvo problemas en admitir su oficio actual (trabajadora sexual) y en que al menos ahí podía poner los límites que no podía como secretaria corporativa. Contó con orgullo como su hijo toma su trabajo con total naturalidad y que cuando un compañero quiso molestarlo diciéndole que su mamá es "una puta", y ante el temor por los prejuicios sobre su trabajo que siempre tuvo, él respondió "no es sólo una puta, es la presidenta de todas las putas de Argentina". Muchas veces, ante cosas que pasan, el gobierno elije mirar para otro lado.

Fue una experiencia INCREÍBLE e INOLVIDABLE. No quería irme. El cierre-resumen de Lucho Mellera fue a puras carcajadas y aplausos. La pasé genial y recontra valió la pena. Me acerco a la realidad argentina con un cambio de perspectiva. Aprendí mucho. Pensé mucho. Reflexioné mucho. Entiendo más a Argentina. Me gustó. Pero también afirmó que irme, es la decisión correcta y la que más feliz me hace.

Asumo que acá http://www.tedxriodelaplata.org/videos van a subir las charlas más temprano que tarde. Valen la pena, las recomiendo.

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