Todo llega
11.59, llegó. Casi 7 meses pasaron. Llegó.
La felicidad que tengo en el cuerpo no me entra. La inmensidad del río y la ciudad queda chica, muy chica. Parado arriba de un banco, siento paz. Mucha paz.
La felicidad que tengo en el cuerpo no me entra. La inmensidad del río y la ciudad queda chica, muy chica. Parado arriba de un banco, siento paz. Mucha paz.
Vine hasta acá cantando canciones de cancha, a los gritos, esas que te dejan sacar todo o al menos algo. Tantas cosas contenidas.
La lluvia solamente me ayudó a que no viniera nadie más. Así pude cantar a los gritos todas las canciones que quería sin ninguna mirada ajena. Fue mi momento en mi lugar.
Falta todavía, pero cada vez menos. Siento que todo lo demás no importa. Felicidad y paz. Tranquilidad.
"Soy el viento del Sur, soy un huracán, no he venido a traerte la paz", vaya contradicción. Sé que paz no es justamente la palabra que mejor describe todo lo que se viene, pero hoy sí. Que ganas tengo de todo lo que se viene.
Gracias a la vida por esto. Lloré como siempre, canté, grité, bailé. Disfruto de que haya llegado. Me lo merezco.
Ahora bajé un poco y por eso escribo. Cuando lo vi, encima, hice como si nada. En el momento que ya no lo esperaba, llegó. La procesión va por dentro, dicen, y por eso necesitaba salir y sacarlo.
Esto quedará en borrador por un rato. No le conté a nadie, prefiero hacerlo en persona.
Además quiero disfrutar yo esta felicidad. No necesito, ni quiero compartirlo por ahora. Son muchos los que me ayudaron directa o indirectamente pero es mío.
Felicidad y paz.
Un paso menos.
Un paso menos.
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