La Pelota en la Red
Era un evento para recaudar fondos, nada importante deportivamente hablando. Como siempre, el deporte es la excusa, es lo que se deja ver detrás de lo real.
Ella lo había invitado a él. Quería que compartieramos equipo todos, pero cuando me avisó, yo había confirmado antes a otro amigo y estábamos completos. Así las cosas, nosotros, con ella veníamos por una llave, y él por la otra.
Sin experiencia más que unos pocos partidos playeros, había ido a pasarla bien y a transpirar un poco ese sábado a la mañana. Ella, siempre tan competitiva, estaba más en la organización, asumo que un poco por sus ganas de que todo saliera bien, otro poco por no estar conmigo y otro poco desilusionada por su equipo poco competitivo y sin él.
Arrancamos ganando sin jugar demasiado bien. Que pasara la pelota y no mucho más. Pasamos a la zona de oro gracias a que un equipo se había bajado, una zona donde todos los demás sabían jugar competitivamente. Nosotros no. En mi vida hice varios deportes como remo, softball, basquet, tenis, judo, fútbol, pero voley no.
Tocaba el partido contra él. Contra su equipo. Lo más seguro era que perdiéramos y por mucho, pero había que hacer lo mejor posible. Total perdido por perdido.
Hasta que llegó la jugada clave de esta historia. Por la rotación estábamos los dos adelante, en la red y la pelota esa quedó en el aire. Él y yo. Había que subir, saltar, pelearla, para que cayera del otro lado. O que no cayera nunca. Yo salté, traté de ganarla, pero cuando vi que estaba en inferioridad de condiciones, dejé caerla de mi lado. No me importó. Él, por otro lado, podría haberse quedado dos horas más sosteniendo esa pelota.
Ella que estaba tan tranquila, me miró mal. "Las pelotas hay que pelearlas hasta el final", "nunca la podés dejar caer". No le gustó nada ver cómo dejé caer la pelota. A mi mucho no me importó. Ni mucho, ni poco, nada. No me importó.
Tiempo después me di cuenta, entendí, lo que esa pelota en la red significó para los tres.
Comentarios
Publicar un comentario