Qué tanto necesitamos?



Solía volver de Uruguay por Montevideo o Colonia, incluso a veces todo por tierra (en auto), pero esa vez fue la única que tomé el catamarán de Carmelo a Tigre (algunas veces más lo tomé en la dirección opuesta). 

Tengo esa imagen grabada. Domingo 7pm, yo en el barco, volviendo porque al otro día tenía que ir a trabajar, y la gente sentada en la orilla, viendo el barco partir, el atardecer, tomando mate y disfrutando el momento.

Ahí probablemente fue que entendí la frase que dice "rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita". Esa paz quería (quiero), esa es la tranquilidad que necesito. No mucho más que eso.

"IKEA está a 30 o 40 minutos en colectivo, bastante lejos", le dije a un muy amigo mio antes de que viniera a visitarme. Ahí me di cuenta de que me había adaptado a las distancias de acá. Para ir al trabajo tardo 20/25 minutos porque voy caminando, en auto son ´5. En 20 minutos cruzás la ciudad, en 30 o 40 ya estás afuera y en una hora en la playa.

No sé si es la ciudad perfecta. No sé si es la ciudad perfecta para mí. Tampoco sé si acá voy a vivir hasta que me muera, o si me terminaré mudando a una ciudad más grande o a un pueblo más chico. Acá hay un sentido de comunidad, de ayuda, de "pueblo", que hace que me guste el tamaño. Ni tan grande ni tan chico. Casas de un millón de dólares sin rejas, con jardines delanteros donde está todo tirado y nadie lo toca. Poder dejar el auto abierto y que no pase nada, o que se te caiga la bufanda en la calle y al otro día esté colgada en esa misma esquina.

Había escrito este posteo en la app del celular, pero al querer sumar la foto (si, es de ese día tomándome el barco de Carmelo a Buenos Aires), lo perdí. Pero la idea es mas o menos la misma. No importa cuánta plata tenés, o qué tan grande es la empresa en la que trabajás o qué tan importante es el puesto que tenés. Estar ahí en la calle mirando un lindo atardecer, con buena compañía y algo rico para comer, es mucho más lindo y es algo que no se compra. O ir a tomar algo con amigos, o escuchar buena música.

Para las cosas más lindas de la vida, no hace falta tanta plata. 
Será cuestión de disfrutar más.
De valorar más lo que tiene valor. Las cosas chicas. Las cosas cotidianas.
No perderse en lo que no vale la pena.
No perseguir algo que no sabemos qué es ni para qué lo queremos.
Los momentos, los instantes, las buenas compañías, los momentos irrepetibles, los lugares inigualables. 

Paz, tranquilidad y no mucho más que eso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no