Primer año nuevo lejos de casa, primer año nuevo en casa
Pasó año nuevo, pasaron las fiestas. No me gustó estar tan lejos de Punta del Este, de mi familia, de mis amigos. "Para ganar cosas, hay que resignar otras". Siempre lo supe y lo tuve claro.
Cuando encontré mi bufanda en el mismo lugar de la calle donde se me había caído más de 24 horas antes, entendí que valía la pena, que vale la pena.
Y no brindé con nadie a las 12. Un amigo me invitó a sumarme a la fiesta que él iba, pero preferí quedarme solo. Descansando después de un año largo. Conmigo. Con mi compañía.
Fue un año tremendo. Me pasó de todo y crecí mucho más de lo que indica haber pasado de tener 27 a 28 años. Casi todos los meses pasaron cosas increíbles. Rápido y sin pensar demasiado, tengo motivos para elegir casi todos los meses como los mejores del año.
Recibir visitas, viajar, visitar, llegar como residente a Canadá, conseguir trabajo. Vivir solo. La verdad que fue un año excelente.
Brindo por seguir así. Así de loco, de jugado, de maduro, de feliz, de sensible. Brindo por seguir haciendo lo que me gusta. Por ponerme a bailar solo en el living de mi casa, o cantar, o hacerme chistes de lo que pienso. Por reírme de mí.
Darme cuenta que hay días que estoy perdido, que no entiendo nada, y aceptarlo y reírme de eso.
Creo que la música y la risa son las mejores recetas.
Brindo por seguir poniéndome nuevos objetivos, y cumplirlos. Por mandarme aunque no sepa bien cómo. Por caerme todas las veces que necesite y levantarme (el celular me sugiere que ponga temprano,... Pero eso no jajaj) siempre una vez más.
Por decir que sí. Por estar para mis amigos y mi familia siempre que me necesiten.
Por viajar. Cerca, lejos. A lugares conocidos o nuevos. Con amigos, con familia, o solo. Por un rato o por mucho tiempo. Conocer cosas nuevas, cosas distintas, gente diferente.
Por seguir teniéndome paciencia y dando lo mejor de mí. Y por nunca perder el humor.
No sé qué espero del año que empieza. Pero sí sé que van a pasar cosas buenas, lindas, inesperadas. Y que en esos momentos de duda, hay que saltar.
Por saltar.
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