Poner las cosas en perspectiva
Cuando estaba pensando en escribir este posteo, en la TV apareció un tráiler de Ready Steady Go. Una película común, mejor o peor, para el resto de la gente. Pero esa es especial porque la fui a ver con mi hermano y mi papá, en Punta del Este.
En ese momento, fue solamente cambiarse rápido y salir. A mi mamá no le interesaba y era de noche, pero no fue nada planeado. Estábamos charlando en el sillón, se nos ocurrió y fuimos.
Acá, siento todo tan natural como es. Estoy feliz donde estoy, pero tal vez no soy consciente del esfuerzo que me requirió estar acá. Estar en otro país, hablar en otro idioma, ir a entrevistas, buscar trabajo, ir al gimnasio, al banco o a donde sea, en otro idioma. Otra cultura.
Nunca me puse a pensar eso, lo tomo como algo más.
Aprender a vivir sólo, pero no a 10 cuadras de mis papás. A miles de kilómetros. Es genial y lo disfruto, pero creo que nunca lo puse en perspectiva.
Los momentos difíciles hasta ahora, fueron dos. El primero, desde ese abrazo con mi hermano hasta el abrazo con mis papás. Ese viaje me costó muchísimo y cuando me acuerdo, valoro un montón lo valiente que fui para atravesarlo.
El segundo fue en Roma. Me sentí abrumado, me cayó todo de golpe, energías fuertes.
Después ya está. Todo fue para mejor y todo lo tomé natural. Si lo veo en perspectiva, capaz lo valoro más, pero en el día a día, solo siento que estoy haciendo lo que tengo que hacer.
Es una experiencia que siempre quise hacer y estoy feliz de poder vivirla. Sé que va a salir bien. Y ojalá en un tiempo pueda ponerlo realmente en perspectiva, y entender de todo lo que soy capaz y lo que vale haberme animado a vivirlo.
Comentarios
Publicar un comentario