Este año
Este año, me voy. Faltan 101 días. Como repetí, y repito, todo llega. Todo llega y todo pasa. Es tremendo como pasa todo.
Estoy convencido y tengo miedo. Confío en mí, sí. Sé que tengo todo para que me vaya bien. Muchos me lo dicen, pero igual lo sé.
Miedo a lo desconocido. Al cambio. A salir de mi zona de confort. De "mamá y papá". A ellos los voy a extrañar. A ellos y a Mati. Y listo.
No dejo acá algo más que eso. River tal vez. Siempre quise irme, pero también confiaba en este país. Ya no. Veo que no. Mis ganas de vivir mejor, en un mejor lugar, son más grandes.
Tengo miedo, sí. No sé bien por qué. Cada día pasa más rápido. Cuando me quiera dar cuenta, voy a estar en el avión. En NYC, en Europa, en Winnipeg. Así de rápido va todo.
Eso capaz es lo que más miedo me da. O lo que más en alerta me pone. Crecer no es una opción. Ya crecí. Sí, no es lo mismo mudarme a 10 cuadras, que a otro país. Pero ya crecí.
Todo pasa muy rápido. Así como todo llega, todo pasa (sin querer citar al tristemente célebre JG).
El "para siempre" abarca mucho. Prefiero el "que sea eterno mientras dure", de Joan Manuel Serrat. Es por un rato. Que sea por un rato, después vemos cuánto es. La vida es por un rato. Son las cosas chicas, los momentos, las charlas.
Es planear viajes, conocer ciudades nuevas, culturas distintas.
Animarme a saltar, me saca de mi zona de confort. Me hace dudar, a veces no dormir tanto o no dormir tan bien. Tengo ansiedad por lo que viene y ganas de disfrutar lo que hay.
Cada vez falta menos, pero ahora es en serio. Queda poco. Son los últimos tres meses en el trabajo. Todo llega. Todo llegó.
Comentarios
Publicar un comentario