The River Team

"Festejo: aaaeawjdoasaaas!!!", todos con los remos en alto y gritando, cada vez que él decía festejo. Si me tengo que quedar con un instante de ese viaje, creo que es ese. O capaz, con esa vez que sumergí el remo tan profundo, que sentí que ayudé a que avanzármos unos cuantos metros. No se en realidad qué instante preciso elijo, pero si me dicen un momento, sin dudar fueron esos 40/45 minutos. 45 minutos que parecieron 3, que pasaron volando, o mejor dicho remando. Que los disfruté muchísimo y me divertí más aún.

Los cinco en un bote remando para el mismo lado. Cada uno viviéndolo a su manera, pero formando parte de un equipo. Con mi hermano a un costado remando a la par conmigo. Todo el resto del viaje, o de su vida mejor dicho, siempre fue a su ritmo. Avanza y si voy más despacio, me espera en una esquina. Pero ahí no, ahí tenía que ir a la par conmigo. Con su novia detrás de él, tratando de seguirlo como hace muchas veces y con tanta paciencia.

Con mis papás un poco más atrás. No sólo hace 10 años no lo hubieran hecho. Creo que inclusive antes de hacerlo, si les hubiera contado que lo iba a hacer (ellos estando en Buenos Aires), me hubieran dicho "Vos estás completamente loco" (de hecho creo que lo dijeron), bienvenidos a mi locura.

Estuvimos bajo la nieve, con un frío bárbaro, sobre un río muuuuuy frío, porque queríamos. Nadie prefirió quedarse en el refugio calentito. Nadie ni siquiera amagó con quedarse, más allá de los chistes que el clima ameritaba. 

El viaje en general fue muy lindo, pero ese momento fue especial. Fue sin duda el mejor momento del viaje, al menos para mí. Cuando terminó el recorrido, tenía ganas de hacerlo de nuevo. 

Formamos un gran equipo. Me gustó el hecho de estar adelante, poder disfrutar de esos paisajes y de esa compañía y saber que dependíamos de nosotros. Las fotos no reflejan ni por asomo lo que fue eso. Cuando me preguntan del viaje, es lo primero que cuento: "hicimos rafting con nieve".

Fue también un poco un resumen de mi vida. La nieve, esa que caía inagotablemente, está sin dudas ligada a mi futuro, a lo que viene. Y el río. Ese río tan especial, que conocí a los 10 días de nacer y es siempre un lugar especial para mí. En este caso era un río muy verde, pero cualquier río es especial para mí y lo siento como propio. Ese río, sin dudas es parte de mi vida.

"¿Para qué le hago caso a mi hermano?" Pensé antes de subirme al bote, como lo había pensado el día anterior después de treparme y saltar en Euca y seguir haciendólo. Porque sí, siempre que él me dice algo, voy de cabeza. Confío mucho en él. En él y en mi otro hermano también. A veces confío más en ellos dos que en mí mismo. Y nunca, pero nunca, me decepcionan.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta en la bolita

Quiero Seguir Jugando

Si me preguntas, te digo que no