Jugar con el Corazón
Nunca fui muy hábil para jugar al fútbol. Desde aquel River-Juventus del '96 que es el primer partido del que tengo recuerdo, siempre me gustó el fútbol. Me gustó, lo mire, lo estudié, me informé y aprendí, pero nunca fui muy hábil.
Cuando era chico, en los recreos, jugaba con los compañeros de mi hermano dos años más grande. Nunca supe bien por qué, pero me invitaban a jugar con ellos. Estaba claro que no era, como a Saviola, porque fuera mejor que los de mi edad. Seguro que no. Tal vez, al ser más chico, me tenían paciencia y siempre estaba dispuesto a ocupar el lugar que faltaba.
Ya de más grande, no entendí ningún partido como amistoso. Como uno más. Fuera partido de recreo o no, siempre dejaba el máximo, festejaba los goles y buscaba ganar. Eso me divertía.
Entiendo el fútbol como una forma de competitividad al máximo. De entregar el corazón y lo máximo de uno mismo, en función de un equipo (sea circunstancial o no) y de un deporte.
Terminar un partido, y cada partido, sabiendo que no tengo nada más por dar. Que me vacié adentro de la cancha, que lo que hice fue lo mejor que podía haber hecho. Así, las victorias tienen un sabor doble. Y las derrotas, la tranquilidad de que el otro fue mejor de lo que yo podría haber sido.
Jugar así, deja marcas. No es lo mismo perder un partido jugado al trotecito y tocando para los costados, que un partido en el que dejas todo. Molesta más, duele más y se sufre más. Es cierto y es claro que es así. Pero yo no concibo el fútbol desde otro lado, jugado desde otra forma.
Guardiola, el creador de uno de los mejores equipos de la historia, lo primero que pidió a sus jugadores fue sangre, sudor y lágrimas. A partir de ahí, toques y toques y magia y todo lo que ya sabemos. Pero la base de un buen equipo (repito, sea circunstancial o no) es darlo todo en la cancha. Así entiendo al fútbol.
Hay gente que dice que el fútbol, no tiene nada que ver con la vida. No se cuanto sabe de la vida esa gente, pero hay algo claro: de fútbol, no saben nada.
Coincido en que uno en la vida siempre tiene que dar lo mejor de uno pero de alguna manera que hay que aprender a protegerse. Personalmente todavía no aprendí...
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