¿Comer en público?

"¿Qué haces comiendo en público?" -lo retó su padre, "volvé a tu cuarto y veni cuando termines de comer". Nacho no entendía el reto, pero obedeció a su papá.

Nunca había visto a ningún adulto comer. Tampoco lo hacía en el colegio fuera de su lugar asignado para tal fin, y sólo con sus mejores amigos se atrevía a comentar qué comía cada uno.

Tenían un gran salón, que sólo podía ser utilizado una vez que uno terminaba de comer. Lo mismo ocurría en su casa con la sala central. Se juntaban a charlar y comentar de su vida luego de realizar el privado acto de la alimentación.

De esto modo, ninguno podía tentarse con lo que comía otra persona. Tampoco podía comer por gula, ni por extender la sobremesa. No existía el "¿Me acompañas con esto y comemos mitad y mitad?". No. Nada de eso. Cada uno comía lo que creía necesario y lo más rápido posible para poder ir a charlar.

" ¿Acaso se te ocurriría ir al baño en público?" solían retarlo a Nacho. Él no entendía por qué ambas acciones estaban relacionadas. Es decir, tenían un punto de contacto, es cierto. Pero cuando comía no debía exponer ninguna parte de su cuerpo.

"Porque es así", le respondía el padre cuando venía con sus planteos. Y sí, es así. Es un comportamiento aprendido, naturalizado y enseñado, que hacía que cada uno comiera lo justo y necesario.

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